La ventosa (o cupping) lleva unos años en los estudios de fisioterapia y en los gimnasios, y deja en la piel esos círculos oscuros que se ven en los deportistas. La pregunta que llega siempre es la misma: ¿funciona de verdad, o es un ritual con buen marketing?
La respuesta tiene tres partes, y la tercera es la que normalmente no se cuenta.
Qué es, y las dos versiones
Se apoya una copa sobre la piel y se crea el vacío, por aspiración o con calor. La piel y los tejidos superficiales se succionan dentro de la copa, que permanece en su sitio unos minutos, o se hace deslizar (ventosa dinámica).
Existen dos versiones, y la distinción importa más de lo que parece:
- seca: se crea el vacío y nada más. Es la que se hace normalmente en Italia;
- húmeda: se hace una pequeña incisión en la piel antes de aplicar la copa, y se recoge una pequeña cantidad de sangre.
Primera parte: a corto plazo el efecto existe
Para el dolor de espalda, la medida de referencia es el metanálisis de 11 estudios aleatorizados y 921 participantes, con cinco estudios de bajo riesgo de sesgo.
El resultado: pruebas de alta calidad de que la ventosa mejora el dolor al final de un ciclo de 2-8 semanas (d = 1,09; intervalo de confianza 0,35-1,83).
Para el dolor cervical, la revisión de 18 estudios aleatorizados encuentra una reducción del dolor frente a no hacer nada (diferencia media −2,42) y una mejora de la función, con una ventaja también frente a tratamientos activos y como complemento de otro tratamiento.
Hasta aquí, la parte que quien la propone cuenta con gusto.

Segunda parte: el efecto no se mantiene
En el mismo metanálisis sobre el dolor de espalda, la mejora no continúa:
| momento de la medición | diferencia | ¿significativa? |
|---|---|---|
| final del ciclo (2-8 semanas) | d = 1,09 | sí |
| al mes | d = 0,11 | no (p = 0,85) |
| a 3-6 meses | d = 0,39 | no (p = 0,11) |
Y hay una segunda advertencia dentro del mismo trabajo: separando las dos versiones, el efecto sobre el dolor era significativo para la ventosa húmeda, pero no para la seca (d = 1,06, intervalo de −0,34 a 2,45, p = 0,14).
Es decir: la versión que te hacen aquí es la que en los estudios no ha mostrado un efecto significativo.
Tercera parte: la comparación con la ventosa simulada
Esta es la parte que rara vez se lee, y que cambia cómo se lee todo lo demás.
Un metanálisis en red de 10 estudios aleatorizados hizo algo inteligente: en lugar de preguntarse "¿funciona la ventosa?", se preguntó "¿con qué la estamos comparando?", porque el resultado de un estudio depende muchísimo de lo que recibe el grupo de control.
La comparación más informativa es con la ventosa con presión negativa mínima: el mismo procedimiento, las mismas copas, el mismo tiempo, el mismo terapeuta, pero sin crear un vacío real. Es el placebo de esta técnica.
Diferencia: −0,01. Prácticamente cero.
Tampoco hay diferencia frente a la ventosa con aire circulante ni frente al diclofenaco. Sí la hubo frente al ibuprofeno, el paracetamol y los cuidados habituales.
Leído con honestidad: el efecto medido no parece depender de la aspiración. Depende del resto: el contacto, la atención, el tiempo dedicado, la expectativa. Eso no es poca cosa, pero es otra cosa distinta de la que se vende.
Los círculos en la piel no son toxinas
Conviene decirlo porque es la explicación más extendida.
La aspiración rompe los capilares superficiales, y la sangre sale hacia los tejidos circundantes. Lo que ves es una equimosis, es decir, un moratón de forma circular, que cambia de color en los días siguientes como cualquier moratón.
El color depende de cuánto ha aspirado la copa y de lo frágiles que sean tus capilares, no de cuánto estuvieras "intoxicado". No existe ningún mecanismo por el que una toxina atravesaría la piel y se quedaría ahí debajo coloreándola.
Duele, y cuándo evitarla
Durante se siente una tracción firme; las marcas pueden durar días.
En los estudios, los efectos no deseados registrados eran en su mayoría leves y temporales, pero es un dato parcial, porque en la revisión sobre el cuello solo 8 de 18 estudios los registraron. Cuando la seguridad se mide poco, la conclusión correcta no es "es segura": es "no lo sabemos bien".
Hay que evitarla sobre piel lesionada o infectada y en zonas con trombosis; valorarla con atención en quien toma anticoagulantes o tiene trastornos de la coagulación. La valoración corresponde a quien la realiza.
La pregunta verdadera: ¿en lugar de qué?
Es la misma que se hace con todas las terapias pasivas, y la respuesta no cambia.
La ventosa puede hacer soportables algunas semanas. Lo que ocurre dentro de esas semanas decide el resultado a meses vista, y esa parte es el ejercicio, que en la prevención y en el manejo del dolor de espalda es el único elemento con un efecto protector demostrado (prevención del dolor de espalda).
Es el mismo razonamiento que hacemos con las ondas de choque, con la tecarterapia y con la ozonoterapia: una terapia pasiva abre una ventana, y se convierte en un error solo cuando es lo único que sucede.
En resumen
A corto plazo hay un efecto, y con pruebas de buena calidad. No dura más allá del mes. En la versión seca, la que se hace aquí, no resultó significativo. Y frente a la ventosa simulada la diferencia es básicamente cero.
Los círculos en la piel son moratones, no toxinas.
Si te la han propuesto y quieres saber si tiene sentido en tu caso, los fisioterapeutas de Ri-Hub pueden valorarlo por videollamada: la sesión cuesta 29,90 € y la primera consulta, de veinte minutos, es gratuita.
Fuentes
- The effectiveness of cupping therapy on low back pain: A systematic review and meta-analysis of randomized control trials, Complement Ther Med, 2024
- Interventions used in control group against cupping therapy for chronic nonspecific low back pain: A systematic review and network meta-analysis, Complement Ther Med, 2025
- Is cupping therapy effective in patients with neck pain? A systematic review and meta-analysis, BMJ Open, 2018
- Prevention of Low Back Pain: A Systematic Review and Meta-analysis, JAMA Internal Medicine, 2016
Última verificación de las fuentes: septiembre de 2026.





