De 0 a 18 años

Fisioterapia pediátrica onlineLos niños no son adultos en miniatura

Si la forma en la que se mueve tu hijo te ha dejado una duda, estás en el sitio adecuado. Con los niños cambia todo, empezando por quién hace los ejercicios.

primera visita gratuita, 20 minutossin tarjeta de créditocon los más pequeños la sesión dura una hora

Un niño corre de espaldas por un jardín, con la luz baja de la tarde.
Cuándo hace falta

Cada edad tiene sus preguntas

Lo que se mira a los ocho meses no tiene nada que ver con lo que se mira a los catorce años. Aquí abajo están las cosas que los padres nos cuentan más a menudo: seguramente reconocerás la tuya.

  • Un niño gatea sobre un suelo de madera, girado hacia quien lo mira.0 – 3 años

    Primeros meses, primeros pasos

    La cabeza siempre girada hacia el mismo lado, una preferencia que no se va, una etapa que tarda en llegar. A esta edad se consigue mucho con muy poco.

  • Una niña trepa por la pared de un parque infantil, concentrada en el agarre.3 – 6 años

    El cuerpo aprende a jugar

    Camina de puntillas, se cae más que los demás, evita el tobogán o la bici. Casi nunca es pereza: es un movimiento que todavía no ha encontrado su camino.

  • Un niño de espaldas camina hacia el colegio con una mochila de colores.6 – 11 años

    Colegio, mochila, deporte

    Dolores de crecimiento, la espalda encorvada sobre el pupitre, el primer esguince jugando. Aquí nacen los hábitos que el cuerpo se llevará durante veinte años.

  • Un chico controla el balón en un campo de fútbol al aire libre.11 – 18 años

    El cuerpo cambia deprisa

    El hueso crece antes que el músculo: rodillas y talones que duelen, un deporte que pesa. La edad más delicada, y de la que menos se ocupa nadie.

Qué tratamos

Los motivos por los que nos escriben los padres

Con una advertencia que hacemos siempre, porque es la que de verdad tranquiliza: muchísimas de estas cosas son variantes normales del crecimiento y se resuelven solas. Saber cuáles, y cuáles en cambio merecen una mirada, ya es la mitad del trabajo.

En los primeros meses

  • Tortícolis congénita

    El bebé mantiene la cabeza siempre inclinada hacia un lado y le cuesta girarla hacia el otro. Cuanto antes se mire, menos tiempo hace falta: la edad en la primera valoración es el factor que más pesa.

  • Cabeza plana (plagiocefalia)

    En la gran mayoría de los casos mejora mucho sola, y en los estudios el casco no ha dado mejores resultados que la evolución natural. Lo que funciona son las posturas y el tummy time, todos los días.

  • Displasia de cadera

    El tratamiento es ortopédico, no nuestro: te lo decimos desde el principio. Nosotros acompañamos el proceso: cómo cogerlo en brazos con el arnés, y las etapas motoras cuando el arnés se retira.

  • Bebé nacido prematuro

    Las etapas se cuentan con la edad corregida, no con la que tiene desde el nacimiento: es el motivo por el que muchas alarmas desaparecen en cuanto se hace bien la cuenta.

Cuando aprende a moverse

  • No gatea, o se arrastra

    Saltarse el gateo es una variante frecuente y por sí sola no predice nada. Cuenta más que use las dos mitades del cuerpo por igual.

  • No camina a los 18 meses

    Es el límite a partir del cual merece la pena mirar, no un veredicto: muchos niños empiezan más tarde y luego recuperan deprisa.

  • Camina de puntillas

    Muy común hasta los 3 años y a menudo se pasa. Merece atención si continúa después, si es solo de un lado o si el talón no llega al suelo.

  • Usa un lado más que el otro

    La preferencia clara y constante por un lado antes de los 18 meses es la señal que miramos primero, porque no es una fase: es una asimetría.

En infantil y primaria

  • Pie plano, rodillas valgas, piernas arqueadas

    Casi siempre son variantes normales del crecimiento que se resuelven solas. Hacen falta una valoración y no plantillas si duelen, si son asimétricas o si el niño se cansa enseguida.

  • Se cae a menudo, parece torpe

    Tiene nombre —dificultad de coordinación motora— y se trabaja bien, porque a esta edad el movimiento se aprende jugando y los resultados llegan rápido.

  • Cojea

    Una cojera que dura más de unos días, o que aparece sin una caída, tiene que verla siempre el pediatra antes que nosotros.

  • Postura y mochila

    Un hombro más alto, la espalda encorvada sobre el pupitre. Casi nunca es la escoliosis que se teme, pero es la edad en la que se construyen hábitos que duran veinte años.

De los 11 años en adelante

  • Osgood-Schlatter y enfermedad de Sever

    La rodilla y el talón que duelen en el joven deportista. No se resuelven con reposo absoluto: se gestiona la carga y se sigue jugando de otra manera.

  • Escoliosis en la adolescencia

    El ejercicio específico tiene pruebas a favor y se puede hacer bien a distancia, porque es un programa diario que hay que aprender, no una manipulación que hay que recibir.

  • Dolor de espalda y de cuello

    Tanto a los 10 como a los 15 años. La mayoría de las veces es carga y postura, no una enfermedad, y la respuesta es el movimiento adecuado, no parar.

  • Lesiones deportivas y recuperación

    Esguinces de tobillo, dolor de rodilla, vuelta al deporte después de una fractura o de una operación: la parte larga de la recuperación es la que se hace en casa.

No tratamos online las condiciones neurológicas y neuromusculares complejas —parálisis cerebral, enfermedades neuromusculares, secuelas de lesiones graves—: necesitan un seguimiento presencial, y si nos escribes por eso te lo decimos enseguida en lugar de hacerte perder el tiempo.

¿Has pensado en tu hijo mientras leías?

Veinte minutos en videollamada, gratis, para entender si es algo que hay que mirar o algo que se puede dejar estar. Sin tarjeta de crédito.

Reserva, es gratis
Por qué a distancia funciona

Con un niño, las manos que hacen falta son las tuyas

Y es el motivo por el que a distancia con los niños se trabaja mejor, no peor. El fisioterapeuta mira, mide y te corrige; quien toca y hace mover es quien ya está ahí, todos los días. Es decir, tú.

Una madre sostiene en brazos a su bebé delante del portátil, durante una videollamada: así es como se desarrolla una sesión de fisioterapia pediátrica online.
Una sesión Junior: el fisioterapeuta mira y guía, las manos sobre el niño son las tuyas.
  • Se mueve como se mueve de verdad

    En su casa, con sus juguetes, sin la bata y la sala desconocida que le cambian el comportamiento en los primeros diez minutos.

  • La sesión dura una hora

    Con los más pequeños la valoración necesita tiempo y juego, y al final tú tienes preguntas: eso no se recorta.

  • Tú aprendes, no miras

    Sales de la sesión sabiendo qué hacer en los siete días siguientes y qué observar: es la parte que decide cómo acaba todo.

Cómo funciona

Tres pasos, y el primero no cuesta nada

  1. La primera visita, gratis

    Veinte minutos con un fisioterapeuta, sin tarjeta de crédito. Nos cuentas lo que has notado: si el sitio adecuado no somos nosotros, te lo decimos ahí mismo.

  2. La valoración, con calma

    Con los más pequeños dura una hora, en vuestra casa, contigo al lado. Se mira cómo se mueve de verdad, no cómo se mueve delante de un desconocido.

  3. La semana entre una sesión y otra

    Unos minutos al día, en forma de juego, contigo sabiendo qué mirar. Es ahí donde ocurre el cambio, no en la hora de sesión.

Antes de reservar

Cuándo reservar, y cuándo no

Preferimos decírtelo antes que después: no todo lo que preocupa a un padre necesita un fisioterapeuta, y algunas cosas necesitan un médico antes que a nosotros.

  • Puedes observar

    Cada niño tiene sus tiempos, y casi todas las diferencias se resuelven solas. Si no hay dolor, si no pierde cosas que ya sabía hacer y si crece bien, seguir mirando unas semanas más está perfectamente bien.

  • Conviene preguntar

    Una preferencia clara y constante por un lado, un movimiento que no llega mientras llegan los demás, un dolor que vuelve siempre al mismo punto. No es una urgencia: es el momento en el que preguntar cuesta poco.

  • Primero el médico

    Dolor que despierta por la noche, fiebre junto al dolor, una articulación hinchada, algo que sabía hacer y ya no hace, un traumatismo fuerte. Aquí se va al pediatra: nosotros venimos después, no antes.

Cuánto cuesta

Dos formatos, porque el trabajo es distinto

  • Hasta los 10 años59,90 €por sesión, una hora completa

    Hace falta tiempo, hace falta el juego y hace falta que salgas sabiendo qué hacer en los siete días siguientes. La lleva una fisioterapeuta especializada en edad evolutiva.

  • De 11 a 18 años29,90 €por sesión, formato estándar

    A esta edad hace los ejercicios solo: no tiene sentido cobrarte el doble por algo que no necesita. Cambia el fisioterapeuta, que conoce el crecimiento y las sobrecargas típicas de esos años. No el precio.

En ninguno de los dos casos hay un coste de entrada, un paquete obligatorio ni una suscripción. La primera visita sigue siendo gratuita, y sirve precisamente para entender cuántas sesiones tienen sentido: muy a menudo son pocas.

Veinte minutos en videollamada, con tu hijo en brazos si hace falta. Te preguntará en qué zona siente dolor: es opcional, puedes saltártelo.

Quién la hace

Una especialista en edad evolutiva

A tu hijo no lo lleva el fisioterapeuta que llevaría a un adulto: las sesiones Junior las hace una fisioterapeuta especializada en edad evolutiva. No era una competencia que tuviéramos en casa, y es el motivo por el que esta línea nace solo ahora. La primera visita la hace nuestra red, todos inscritos en el Albo TSRM PSTRP (el colegio profesional italiano).

Preguntas de los padres

Las preguntas que más nos hacen

¿A partir de qué edad se puede hacer fisioterapia online con un niño?

Desde los cero años, aunque cambia quién hace el trabajo. En los primeros meses la sesión va dirigida casi por completo a ti: el fisioterapeuta observa al niño y te enseña los movimientos y las posturas que hay que usar cada día. A medida que crece, el niño participa cada vez más en primera persona.

¿Cuánto dura una sesión y cuánto cuesta?

Depende de la edad, porque cambia el trabajo. Hasta los 10 años la sesión dura una hora y cuesta 59,90 €: hace falta tiempo, hace falta el juego y hace falta enseñarte a ti qué hacer durante la semana. A partir de los 11 años el chico o la chica ejecuta solo y la sesión es la estándar, 29,90 €, con un fisioterapeuta que conoce el crecimiento. En ninguno de los dos casos hay un precio de entrada más alto, y la primera visita de 20 minutos es gratuita.

¿La primera visita gratuita es una visita?

No, y es justo decirlo. En veinte minutos se entiende si el camino online tiene sentido y qué conviene saber antes de empezar; no se hace una valoración clínica: con un niño no es posible, y fingir lo contrario no ayudaría a nadie.

¿Y si el problema de mi hijo no se puede tratar online?

Te lo decimos. Al final de la primera visita el caso recibe un resultado —verde, amarillo o rojo— y el rojo significa que online no es el camino adecuado: en ese caso te indicamos a dónde tiene sentido ir, sin venderte una sesión.

¿Hace falta la prescripción del pediatra?

No, para reservar no hace falta. Pero si el pediatra ya te ha dado indicaciones o tienes pruebas recientes, tráelas a la visita: ayudan a entender rápido el cuadro.

¿Quién atiende a los niños?

Una fisioterapeuta especializada en edad evolutiva. No es una competencia que tengan todos los profesionales de la red: tratar a un niño requiere una formación específica.

¿Tengo que estar presente durante la sesión?

Sí, y es la parte central del método, no un requisito burocrático. Quien repite los ejercicios todos los días en casa eres tú: la sesión sirve para enseñártelos y para corregirlos mientras los haces.

¿Hacéis también osteopatía?

Sí, dentro de lo que se puede hacer a distancia: valoración, indicaciones y trabajo guiado contigo. Las técnicas manuales, por definición, requieren presencia: cuando hacen falta, te lo decimos y te derivamos.

Empecemos por la primera visita, gratis

Veinte minutos para entender juntos si este camino tiene sentido para tu hijo. Y para decirte con franqueza también cuándo la respuesta es no.