Casi todos los servicios de fisioterapia, en línea y no, te piden lo mismo para empezar: compra un ciclo. Diez sesiones, a menudo, que pagar antes de haber hablado con alguien que haya mirado tu caso. Es una convención comercial cómoda para quien vende, y para quien compra es una apuesta: estás decidiendo cuánta terapia necesitas en el momento exacto en que menos sabes.
Nosotros lo hemos construido al revés, y este artículo cuenta cómo, paso a paso. No es una página de presentación: es lo que pasa de verdad, con los tiempos y los precios reales.
Si en cambio la pregunta es más sencilla, qué es Ri-Hub, la respuesta breve está en qué es Ri-Hub.
1. El cuestionario: pocas preguntas, antes que nada
Se empieza por aquí, y no por una lista de precios. Las preguntas sirven para entender dos cosas: de qué problema se trata y quién, entre nuestros fisioterapeutas, es la persona adecuada para seguirlo. No es un formulario de contacto: no acaba con «te llamaremos».
Lleva pocos minutos y no pide nada más de lo necesario para la asignación. Sin tarjeta de crédito: en este punto no hay nada que pagar, y tampoco nada que elegir.
2. Te asignamos tu fisioterapeuta, con nombre y apellidos
Al final del cuestionario no recibes una lista de perfiles para comparar. Recibes una persona: nombre, foto, número de inscripción en el Albo.
Es una decisión precisa, y merece explicarse. Elegir por tu cuenta a un profesional sanitario a partir de una cuadrícula de fotos es una tarea para la que nadie está preparado: no tienes elementos para saber qué especialidad necesita tu caso, y acabas eligiendo por la cara o por las estrellitas. La asignación la hace el cuestionario según lo que has contado.
Sigue siendo una propuesta, no una sentencia: puedes cambiar de fisioterapeuta cuando quieras, sin explicaciones.
Y no es un fisioterapeuta distinto cada vez. Es esa persona la que te hace la primera consulta, la que te sigue después, la que te escribe por chat entre una sesión y otra. La continuidad no es un detalle organizativo: es lo que permite a quien te sigue darse cuenta de que algo ha cambiado.

3. Veinte minutos gratuitos, con esa persona
La primera consulta dura veinte minutos, es gratuita y no te compromete a nada. No es una secretaria que recoge datos ni una llamada comercial: es el fisioterapeuta que después te seguiría.
En esos veinte minutos, por videollamada:
- le cuentas el problema, desde cuándo dura y qué lo empeora;
- te guía en algunas pruebas de movimiento delante de la cámara: hasta dónde llega el brazo, cómo te doblas, dónde aparece el dolor y dónde no;
- te dice lo que opina.
Ese «lo que opina» tiene tres resultados posibles, y es importante que sean tres. El primero: es un caso que se sigue bien a distancia, y se empieza. El segundo: antes hace falta otra cosa, un médico, una prueba, una exploración, y te lo decimos ahí, antes de que hayas gastado nada. El tercero: no somos la respuesta adecuada para ti. Pasa, y que te lo digan en veinte minutos gratuitos es mucho mejor que descubrirlo en la cuarta sesión de un paquete de diez.
Si quieres saber en detalle cómo transcurre un primer encuentro y cómo prepararte, lo hemos contado en qué esperar de la primera sesión de fisioterapia.
4. Las sesiones te las propone tu fisioterapeuta, una a una o todas juntas
Este es el paso que nos distingue de verdad, y también el más sencillo de contar: no hay un paquete que comprar a ciegas.
Después de la consulta, es tu fisioterapeuta quien te propone las sesiones por chat. Una a una, si prefieres avanzar poco a poco. Todas juntas, si ya tenéis claro el recorrido y te resulta cómodo. Aceptas la cita que mejor te venga y pagas solo esa.
Parece una diferencia administrativa. No lo es, y el motivo es este: el número de sesiones es una previsión clínica, y las previsiones clínicas se actualizan. En el momento en que ya has pagado diez sesiones, ese número deja de ser una previsión y se convierte en una cifra que consumir. Si en la revaloración hiciera falta hacer seis, quien tiene tu prepago tiene un motivo para no decírtelo. Si no has pagado nada por adelantado, ese motivo no existe.
Por eso no encontrarás en ninguna parte de nuestra web la promesa de un número de sesiones. No existe un recorrido estándar: uno hará seis, otro veinte, y la diferencia la marcan la cronicidad del problema, los objetivos y cuánto trabajas tú entre una sesión y otra. Si quieres los números reales patología por patología, los hemos puesto en cuántas sesiones de fisioterapia hacen falta.
Cuánto cuesta, en conjunto
| formato | duración | precio |
|---|---|---|
| Primera consulta | 20 min | gratuita |
| En grupo, por persona | 50 min | 29,90 € |
| Individual | 30 min | 29,90 € |
| Individual larga | 60 min | 49,90 € |
| Ri-Hub Junior | 50 min | 59,90 € |
Dos precisiones honestas sobre esta tabla.
La primera: la sesión larga no es una opción que elijas tú. Es una herramienta del fisioterapeuta, que la propone cuando el caso lo requiere: una valoración compleja, un postoperatorio en las primeras fases. No es una versión «superior» de la sesión normal.
La segunda: la factura es sanitaria, así que es desgravable al 19% en la declaración de la renta, como cualquier prestación de fisioterapia.
Qué pasa entre una sesión y otra
La videollamada es la parte visible, pero no es donde se cura. Eso ocurre en los días intermedios: los ejercicios que te asigna, hechos con la regularidad que tiene sentido para tu caso.
Los encuentras en la app, con vídeos, y tu fisioterapeuta ve lo que has hecho. El chat sigue abierto: si un ejercicio te molesta, lo escribes y quien te sigue lo cambia, sin esperar a la sesión siguiente. Es la razón principal por la que un recorrido a distancia puede funcionar tan bien como uno en consulta en muchos problemas musculoesqueléticos: no porque la videollamada sea mágica, sino porque el ejercicio en casa, que es la parte que cuenta, por fin se sigue en lugar de entregarse en un papel.
Lo que a distancia no se hace
Un artículo que explica cómo funciona un servicio tiene que decir también dónde se detiene, si no es un folleto.
A distancia no se hace terapia manual, no se ponen las manos encima, no se hace tecar ni otras terapias instrumentales. No se maneja una urgencia: si has sufrido un traumatismo importante, si has perdido fuerza en una extremidad, si hay fiebre o un dolor que no se calma en ninguna postura, el camino es urgencias o el médico, no un cuestionario. Lo hemos escrito con detalle en la página urgencias, y en la primera consulta es lo primero que tu fisioterapeuta descarta.
En resumen
- Cuestionario: pocas preguntas, ningún pago.
- Fisioterapeuta asignado: una persona con nombre, foto y número de Albo, cambiable cuando quieras.
- Veinte minutos gratuitos con esa persona: una valoración real, con tres resultados posibles, uno de los cuales es «no somos para ti».
- Las sesiones te las propone tu fisioterapeuta: por chat, una a una o todas juntas. Nada de paquetes que comprar a ciegas.




