Área de intervención

Después de los 65 años

La fuerza se recupera a cualquier edad: es una de las cosas sobre las que la investigación es más clara. El problema no es la edad, es que casi nadie prescribe ejercicio lo bastante pronto.

De qué hablamos

Con los años la masa muscular baja —se llama sarcopenia— y con ella bajan la fuerza, el equilibrio y la seguridad en los movimientos de cada día. No es una fatalidad: es un proceso que responde al entrenamiento sorprendentemente bien, incluso muy avanzada la edad.

La cadena que más preocupa es la de las caídas. Una caída trae miedo, el miedo lleva a moverse menos, moverse menos debilita, y la caída siguiente se vuelve más probable. Interrumpirla pronto vale más que cualquier tratamiento hecho después.

Hay un motivo práctico por el que el formato a distancia funciona bien aquí: nada de desplazamientos. Para quien le cuesta salir, o depende de un familiar para moverse, la videollamada es a menudo la única forma de tener continuidad en vez de una sesión de vez en cuando.

Cuándo tiene sentido que te vean

Situaciones que nos cuentan a menudo, a veces los hijos:

  • Inseguridad al caminar, o necesidad de apoyarse en los muebles
  • Una caída, o un «casi caída» que ha dejado miedo
  • Dificultad para levantarse de la silla sin usar los brazos
  • Pérdida de autonomía en gestos que antes eran obvios
  • Después de un ingreso o de una larga inactividad, la fuerza no ha vuelto
  • Ganas de seguir siendo autónomo el mayor tiempo posible, antes de que aparezca un problema

Qué se puede hacer a distancia y qué no

Con una persona mayor el trabajo en remoto funciona con una condición: que el entorno sea seguro y, si hace falta, que haya alguien al lado en las primeras sesiones.

Qué se puede hacer a distancia

  • Construir un programa de fuerza progresivo, que es lo que más rinde
  • Entrenar el equilibrio con ejercicios ajustados al nivel real, sin riesgos
  • Mirar la casa contigo y quitar de en medio los peligros de tropiezo
  • Implicar a un familiar, que así sabe qué hacer y qué no hacer
  • Mantener la continuidad en el tiempo, que para estos objetivos cuenta más que la intensidad

Qué no se puede hacer

  • Terapia manual y movilizaciones
  • Asistencia física durante los ejercicios en equilibrio precario
  • Valoraciones que requieren instrumentos o una ayuda física directa

Si hay caídas repetidas, mareos o un empeoramiento rápido, la primera parada es el médico: detrás puede haber causas que hay que investigar.

Preguntas frecuentes

¿Se puede ganar fuerza a los ochenta?

Sí, y los estudios sobre esto están entre los más sólidos de la rehabilitación: el músculo responde al entrenamiento incluso muy avanzada la edad. Lo que cambia es el punto de partida y la progresión, no la posibilidad.

Mi padre no sale de casa. ¿Puede hacerla igualmente?

Es exactamente el caso en el que el formato a distancia tiene más sentido. Hace falta un espacio seguro, una silla estable y, al menos al principio, alguien al lado. El resto lo guiamos nosotros desde la videollamada.

¿Hacen falta aparatos?

Casi nunca al principio: se parte del peso del cuerpo, de una silla y del pasamanos. Si más adelante hace falta una goma elástica o unas pesas pequeñas, cuestan pocos euros y te lo decimos con antelación.

¿Es seguro el ejercicio si hay varias patologías?

En la mayoría de los casos sí, y a menudo es justo lo que hace falta. Pero hay que ajustarlo: recogemos la historia clínica y los fármacos antes de plantear nada, y si hace falta te pedimos que lo hables con tu médico.

¿No sabes si es tu caso?

El cuestionario dura unos minutos y es gratuito. Si no somos la respuesta adecuada para ti, te lo diremos.

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