Área de intervención

Ejercicio terapéutico

Es la herramienta con la que más trabajamos, y la única que te llevas a casa. No es gimnasia genérica: lo que lo cambia todo es cuánto, cada cuánto y cómo se progresa.

De qué hablamos

Ejercicio terapéutico significa movimiento prescrito con un objetivo clínico: una dosis, una progresión y un criterio para entender si está funcionando. Se diferencia de la gimnasia como un fármaco se diferencia de un suplemento: lo que cambia es que hay un razonamiento detrás.

Es además la intervención sobre la que la investigación en fisioterapia es más sólida, para una lista larga de condiciones: dolor de espalda, artrosis, tendinopatías, recuperación postoperatoria, prevención de caídas. Y tiene una característica que ninguna terapia pasiva tiene: sigue trabajando cuando el fisioterapeuta no está.

El punto donde casi siempre se pierde no es la elección del ejercicio, es todo lo demás: cómo lo ejecutas, cuánta carga, cuántas veces y sobre todo cuándo subir el listón. Un programa que se queda idéntico tres meses deja de producir efectos tras pocas semanas.

Cuándo tiene sentido que te sigan

Las situaciones en las que tener a alguien mirando cambia de verdad el resultado:

  • Tienes una hoja de ejercicios y la duda de hacerlos mal
  • Los haces desde hace semanas y no ha cambiado nada
  • No sabes cuándo y cuánto aumentar la carga
  • Algunos ejercicios te duelen y no sabes si es normal
  • Has encontrado los ejercicios en internet y no sabes si te van bien
  • Quieres un programa construido para ti y no un protocolo estándar

Qué se puede hacer a distancia y qué no

Es el área donde la distancia pesa menos de todas, y donde en una cosa el formato es incluso mejor: te vemos ejecutar en el sitio en el que luego vas a entrenar de verdad.

Qué se puede hacer a distancia

  • Verte ejecutar y corregir en tiempo real, que es la parte que cuenta
  • Construir el programa sobre tu situación, no sobre un protocolo genérico
  • Progresar la carga con criterios, sesión tras sesión
  • Enseñarte a leer la respuesta del cuerpo, para hacerte autónomo
  • Adaptar los ejercicios al material que de verdad tienes en casa

Qué no se puede hacer

  • Asistencia física durante la ejecución y corrección con las manos
  • Medidas instrumentales de fuerza y valoraciones isocinéticas
  • Cargas muy elevadas en las que hace falta alguien que te asista

Si tienes patologías cardiovasculares o respiratorias, o tomas fármacos que influyen en el esfuerzo, nos lo dices antes: cambia cómo se plantea el programa.

Preguntas frecuentes

¿Puedo hacer los ejercicios que encuentro por internet?

Puedes, y algunos te sentarán bien. El problema no es el ejercicio en sí, es que no sabes si es el adecuado para tu fase, con qué dosis y hasta cuándo. Es la misma diferencia que hay entre una lista de fármacos y una prescripción.

¿Cuánto tienen que doler los ejercicios?

Una molestia contenida suele ser aceptable, sobre todo en los problemas persistentes. El criterio de verdad no es cuánto notas durante, es cómo estás al día siguiente: si la reacción dura y se acumula, la dosis estaba equivocada.

¿Cuántas veces a la semana?

Depende del objetivo: la fuerza quiere pocas sesiones bien hechas, la movilidad agradece la frecuencia. Lo que no funciona es el todo o nada, es decir, cinco días llenos y luego dos semanas parado.

¿Hacen falta aparatos?

A menudo no, y cuando hacen falta son una goma elástica y poco más. El programa se construye sobre lo que de verdad tienes: un plan que requiere un gimnasio al que no vas no es un buen plan.

¿No sabes si es tu caso?

El cuestionario dura unos minutos y es gratuito. Si no somos la respuesta adecuada para ti, te lo diremos.

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