Área de intervención

Hernia discal y protrusión

Casi siempre el informe asusta más que el dolor. Las imágenes muestran cosas que también aparecen en personas sin ningún síntoma, y el camino que funciona parte de los síntomas, no de la resonancia.

De qué hablamos

Entre una vértebra y otra hay un disco que hace de amortiguador. Cuando la parte externa se debilita, el núcleo puede empujar hacia fuera: se llama protrusión si permanece contenido, hernia si sale. La discopatía es el envejecimiento del disco; la estenosis, el estrechamiento del canal por donde pasan las raíces nerviosas.

Lo sorprendente es esto: en personas sin ningún dolor, los estudios de imagen encuentran protrusiones en una proporción que crece con la edad hasta volverse mayoritaria después de los cincuenta. Una hernia vista en una resonancia, por sí sola, no explica el dolor ni decide el tratamiento.

Lo que cuenta es cómo se comporta el síntoma: hasta dónde llega, qué lo empeora, qué lo alivia, si hay signos neurológicos. Sobre eso se construye el trabajo, y eso se puede valorar hablándolo y viéndote mover.

Cuándo tiene sentido que te vean

No hace falta esperar a que sea insoportable. Estos son los motivos más comunes por los que nos escriben:

  • Dolor que baja desde la espalda por la pierna, más allá de la rodilla
  • Hormigueo o entumecimiento en una zona concreta de la pierna o del pie
  • Dolor que empeora al estar sentado mucho rato o al agacharse hacia delante
  • Un informe que habla de hernia o protrusión y nadie te lo ha explicado
  • Miedo a moverte, que te está haciendo moverte cada vez menos
  • Episodios que vuelven cada pocos meses y que ya das por hechos

Qué se puede hacer a distancia y qué no

El formato cambia las herramientas, no los objetivos. Dicho claramente:

Qué se puede hacer a distancia

  • Reconstruir la historia del síntoma, que es la parte que más orienta el tratamiento
  • Leer juntos el informe y entender qué tiene y qué no tiene que ver con lo que sientes
  • Verte mover y probar las posiciones que agravan y alivian
  • Construir y corregir un programa de ejercicios, sesión tras sesión
  • Ordenar las posiciones del día: cómo duermes, cómo te sientas, cómo levantas peso

Qué no se puede hacer

  • Terapia manual: las manos del fisioterapeuta, a distancia, no están
  • Aparatos (tecar, láser, ultrasonidos) y tratamientos instrumentales
  • Pruebas neurológicas que requieren realizarse físicamente sobre el paciente

Si durante la valoración aparecen señales que requieren un médico o una prueba, te lo decimos y te orientamos. No es una visita médica y no sustituye a un diagnóstico.

Preguntas frecuentes

¿La hernia discal se reabsorbe?

Puede ocurrir, y ocurre más de lo que se cree: las hernias más voluminosas y extruidas son precisamente las que tienen más probabilidad de reducirse con el tiempo. No es una regla válida para todos y no depende de los ejercicios, pero es la razón por la que el primer camino casi nunca es el quirófano.

¿Tengo que guardar reposo?

No. El reposo prolongado empeora el resultado. En los días agudos se reduce lo que duele de verdad, pero el movimiento hay que mantenerlo: es la parte activa del tratamiento, no un premio que concederse después de curarse.

¿Hace falta repetir la resonancia?

Rara vez cambia algo. Las imágenes no siguen al dolor: se puede estar mucho mejor con el mismo cuadro radiológico. Se repite cuando aparecen señales nuevas, no para controlar los progresos.

¿Cuándo hace falta operar?

Cuando hay un déficit neurológico que progresa, o cuando tras un tratamiento conservativo bien hecho el dolor sigue siendo incapacitante. Es una decisión del médico especialista: nosotros te ayudamos a llegar informado, y a recuperarte bien si se hace.

¿No sabes si es tu caso?

El cuestionario dura unos minutos y es gratuito. Si no somos la respuesta adecuada para ti, te lo diremos.

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