Ejercicios de descompresión espinal: es la búsqueda de quien tiene la espalda "aplastada" al final del día y espera que unos minutos de descarga pongan las cosas en su sitio. Antes de darte la lista, sin embargo, tengo que decirte algo que casi todos los artículos sobre este tema se saltan: que estirar la columna en casa para crear espacio estable entre las vértebras no está demostrado. La versión profesional de la misma idea, la tracción mecánica en consulta, se ha estudiado durante mucho tiempo y no ha superado la prueba.
Esto no quiere decir que esas posiciones sean inútiles ni que te estés inventando el alivio que sientes. Quiere decir que funcionan por un motivo distinto del que te han contado, y que saber cuál es cambia la forma en que las usas. En esta guía encontrarás lo que dicen realmente los estudios, qué posiciones merecen la pena, qué riesgos tienen las versiones "avanzadas" y qué marca la diferencia de verdad.
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Antes que nada: las señales que van antes de cualquier ejercicio
El dolor de espalda es casi siempre benigno, pero existe una minoría de casos en los que hay algo más detrás. Las cuatro categorías que no pueden faltar son siempre las mismas (fractura, tumor, infección y síndrome de la cola de caballo), aunque, hay que decirlo con honestidad, una revisión de 16 guías de práctica clínica procedentes de 15 países registró 46 señales de alarma distintas, sin consenso entre las guías sobre cuáles adoptar y con datos de precisión diagnóstica casi nunca aportados como respaldo: ocho guías las elegían sobre la base del consenso o de documentos anteriores. Sirven para que cojas el teléfono, no para hacer un diagnóstico.
Acude a urgencias, hoy mismo, si aparece alguno de estos: dificultad para retener o expulsar orina y heces, adormecimiento de la zona que apoya en el sillín de la bici (parte interna de los muslos, periné), pérdida de fuerza en una pierna que cede, hormigueo que afecta a las dos piernas. Es el cuadro del síndrome de la cola de caballo, y es una situación con plazo.
Hazte valorar antes de empezar cualquier ejercicio si: te han diagnosticado un tumor, estás perdiendo peso sin explicación, has sufrido un traumatismo aparentemente banal pero tienes osteoporosis o usas corticoides desde hace tiempo, tienes fiebre o escalofríos, el dolor te despierta por la noche y no cambia en ninguna postura, o tienes más de 50 años y es el primer episodio importante de tu vida.
Si nada de esto aplica, puedes seguir leyendo con tranquilidad.
Qué dice realmente la investigación sobre la descompresión espinal
El razonamiento que hay detrás de la descompresión espinal es intuitivo: si el dolor nace de una estructura comprimida, separar las vértebras debería sacarla de la presión. Es tan intuitivo que se ha puesto a prueba durante décadas, en consulta, con máquinas capaces de aplicar fuerzas muy superiores a cualquier cosa que puedas hacer sobre la esterilla de casa.
La revisión Cochrane sobre la tracción para el dolor de espalda con o sin ciática reunió 32 estudios aleatorizados, con un total de 2762 participantes, de los cuales 16 estudios tenían bajo riesgo de sesgo (el 57% de los participantes). La conclusión de los autores es tajante: la tracción, sola o combinada con otros tratamientos, tiene un impacto escaso o nulo sobre la intensidad del dolor, el estado funcional, la mejoría global y la vuelta al trabajo. Y en concreto, en las personas con ciática, es decir, precisamente aquellas para las que la idea de la descompresión parece más sensata, las pruebas indican que la tracción probablemente no influye en el dolor, la función ni la mejoría global (sobre la vuelta al trabajo, en este subgrupo, ningún estudio aportaba datos).
Los propios autores declaran una limitación, y la recojo aunque reste fuerza a lo que estoy escribiendo: las pruebas disponibles son de calidad limitada, procedentes de estudios con muestras pequeñas y un riesgo de sesgo de moderado a alto, y la búsqueda bibliográfica de esa revisión llega hasta 2012. No es que "esté demostrado que no funciona": es que, tras décadas de intentos, nunca ha surgido un efecto que se viera con claridad.
El cuadro no ha cambiado con el tiempo. Una visión general Cochrane de 2025 sobre los tratamientos no farmacológicos del dolor de espalda informa de que, en el dolor crónico, frente a la tracción simulada probablemente no hay diferencia en la intensidad del dolor (diferencia media −4 en una escala de 0-100, intervalo de confianza del 95% de −17,7 a 9,7; 1 estudio, 60 participantes, evidencia de certeza moderada).
Hay un fragmento de señal en una dirección más favorable, pero hay que leerlo entero. Una revisión con metaanálisis sobre la radiculopatía lumbar (8 estudios incluidos, 5 sometidos a metaanálisis) encontró que la tracción mecánica en posición supina añadida al tratamiento de fisioterapia tenía efectos significativos sobre el dolor (g = −0,58; IC 95% de −0,87 a −0,29) y la discapacidad (g = −0,78; IC 95% de −1,45 a −0,11), pero esos resultados procedían de estudios de baja calidad, mientras que los análisis de los estudios de alta calidad sobre la tracción en posición prona no eran significativos. Los efectos, cuando los había, eran a corto plazo, hasta tres meses. La conclusión de los autores, para ser justos, es favorable a la tracción supina añadida a la fisioterapia a corto plazo: es la lectura más generosa que permite la literatura, y además vale para un tratamiento realizado en consulta, no en la esterilla de casa.
Una segunda revisión de los mismos autores (16 estudios, 5 en metaanálisis, personas con dolor de espalda y radiculopatía) comparó entre sí distintos tipos y dosis de tracción lumbar, y aquí hay que contarlo todo. Por un lado: ninguna diferencia significativa a corto plazo entre las distintas modalidades, con evidencia de calidad de muy baja a baja. Por otro, y es el paso que juega en contra de lo que estoy sosteniendo, tanto la tracción de alta fuerza como la de baja fuerza mostraban mejorías del dolor clínicamente significativas, y los autores concluyen que la literatura sugiere una eficacia a corto plazo de la tracción sobre el dolor, independientemente del tipo y de la dosis.
El detalle está en que en esas comparaciones todos los grupos recibían tracción: no había nadie que no la hiciera, así que desde ahí no se puede distinguir el efecto del tratamiento de la evolución natural y de la expectativa. Esa comparación la hacen las otras dos revisiones, y es ahí donde el efecto desaparece. Los propios autores escriben que se pueden plantear efectos distintos de los mecánicos: si duplicar la fuerza no cambia el resultado, el beneficio (el que existe) probablemente no llega por haber separado las vértebras.
Por eso un artículo honesto sobre la descompresión espinal no puede prometer lo que prometen otros. Si la máquina con fuerzas medidas no supera a la máquina apagada, es poco plausible que lo consiga tu peso corporal sobre una esterilla.

Qué cambia de verdad cuando te tumbas
El hecho de que las vértebras no permanezcan separadas no significa que no pase nada. Pasa algo medible, y es la carga.
En un estudio histórico se implantó un sensor de presión en el núcleo de un disco lumbar L4-L5 y los valores se registraron durante unas 24 horas en actividades cotidianas. De pie y quieto la presión era de 0,5 MPa; tumbado boca abajo, 0,1 MPa; tumbado de lado, 0,12 MPa. Durante la noche la presión subía de 0,1 a 0,24 MPa, en coherencia con el disco rehidratándose. Hay que decir que se trata de un solo voluntario y un solo disco: son cifras que hay que leer como orden de magnitud, no como tabla de referencia.
De ese mismo trabajo sale, sin embargo, un dato que desmonta una parte de la narrativa muy extendida. Estar de pie inclinado hacia delante medía 1,1 MPa, y levantar 20 kg con la espalda encorvada, 2,3 MPa: la flexión aumenta la presión dentro del disco, no la reduce. Así que cuando lees que el estiramiento de gato o la postura del niño "crean espacio entre las vértebras", la parte verdadera es que abren el espacio posterior entre las vértebras y reducen la tensión muscular; la parte falsa es que estén descomprimiendo el disco.
La conclusión práctica es menos espectacular pero más útil: lo que llamamos ejercicios de descompresión espinal son, en realidad, posiciones de descarga y relajación. Dan alivio mientras las mantienes y durante un rato después, probablemente reduciendo la guardia muscular, y permiten moverse con menos miedo. No son una reparación estructural, y no deben sustituir a lo que sí funciona.
Las posiciones de descarga que puedes probar en casa
Las mantengo todas, porque son cómodas, de bajo riesgo y gratuitas. De la descompresión espinal casera solo cambia la expectativa con la que la usas, no la lista de movimientos.
Un consejo importante: antes de probar estos ejercicios, asegúrate de haber recibido un diagnóstico correcto. A menudo se cree tener un problema, pero la causa real del dolor es otra. Hacer ejercicios equivocados puede empeorar la situación en lugar de mejorarla.
Rodillas al pecho. Tumbado boca arriba, lleva las dos rodillas hacia el pecho y abraza las piernas por debajo de las rodillas, no por encima. Busca la posición en la que la zona lumbar se apoya en el suelo y la respiración se mantiene cómoda. Es el ejercicio que casi todos encuentran más inmediato: si te da alivio, mantenlo mientras resulte agradable y repítelo varias veces al día.
Postura del niño (child's pose). De rodillas, siéntate sobre los talones e inclínate hacia delante llevando la frente al suelo y los brazos extendidos delante de ti. Si las rodillas protestan, separa las piernas y pon un cojín debajo de los glúteos. Respira despacio: buena parte del efecto aquí es la relajación de la musculatura paravertebral.
Estiramiento de gato (gato-camello). A cuatro patas, arquea lentamente la espalda hacia arriba y luego déjala bajar, alternando sin forzar los extremos. No es un ejercicio de "espacio": es un ejercicio de movilidad y desensibilización, y una de las formas más sencillas de volver a mover una espalda que se ha endurecido por miedo.
Piernas apoyadas (inversión parcial). Tumbado boca arriba con las pantorrillas apoyadas en una silla o en el sofá, caderas y rodillas en torno a 90 grados. Es la posición que más reduce la tensión en la zona lumbar sin exigirte ningún esfuerzo. En la fase aguda suele ser la única posición tolerable, y eso ya es útil.
Colgarse en descarga de la barra baja (dead hang asistido). Con una barra a la altura de la pelvis, agárrate y flexiona las rodillas dejando los pies en el suelo, de modo que los brazos sostengan solo una parte del peso. Es la versión razonable de colgarse: puedes dosificar cuánta carga quitas y salir en un segundo.
En todas vale la misma regla: ninguna debe aumentar el dolor ni hacer que baje más por la pierna. Si un síntoma que tenías en el glúteo llega a la pantorrilla durante o después del ejercicio, esa posición no te sirve hoy.
Colgarse de la barra y mesas de inversión: hablemos de los riesgos
El dead hang completo y las mesas de inversión son el punto en el que la descompresión espinal casera deja de ser inofensiva. No hay pruebas de que curen el dolor de espalda, y en cuanto a seguridad hay algo que saber.
Una publicación dedicada a la terapia con mesa de inversión señala que, según la base de notificaciones de dispositivos médicos de la FDA estadounidense, la inversión se ha asociado a lesiones graves, entre ellas lesiones de la médula espinal, fracturas, desgarros y muertes, y que las notificaciones de lesiones por tracción no motorizada aumentan desde 2011. Los autores subrayan además que la mayoría de los fabricantes, al no declarar un uso médico, quedan fuera de la regulación de la FDA.
Añado el lado práctico, como precaución y no como medición que haya encontrado en esas fuentes: estar boca abajo está desaconsejado en caso de hipertensión no controlada, glaucoma u otros problemas oculares, problemas cardíacos y embarazo. Si te encuentras en alguna de estas categorías, la inversión no es el lugar para hacer experimentos. Y el dead hang en la barra, antes que la espalda, pone a prueba el agarre y los hombros: la mayoría de las personas lo interrumpe por las manos, no por el beneficio.
Si la idea te atrae de todos modos, hablo de ello con más detalle en ¿colgarse de la barra sirve para el dolor de espalda?.
Cuándo hacerlos durante el día
No tengo estudios que digan que una hora sea mejor que otra para los ejercicios de descompresión espinal, así que no te voy a inventar una. Sí tiene sentido, en cambio, pensar en cómo es el día de un disco.
A última hora de la tarde la columna ha acumulado horas de carga, y las posiciones de descarga suelen ser las más agradecidas: es el momento en que la mayoría de las personas les encuentra utilidad.
Al despertar el disco acaba de pasar la noche rehidratándose: en la medición in vivo, la presión nocturna subía de 0,1 a 0,24 MPa. Que esto haga que la columna esté menos disponible para la flexión máxima durante la primera hora es una hipótesis razonable, no un dato que haya encontrado medido; por si acaso, al levantarte conviene empezar con movimientos pequeños.
Después del entrenamiento con cargas axiales (sentadillas, peso muerto), las posiciones de descarga son una forma cómoda de relajarse. No han demostrado prevenir lesiones, pero son un buen ritual de cierre.
Lo que sí funciona: el ejercicio
Aquí el tono cambia, porque aquí sí hay pruebas. Una revisión sistemática con metaanálisis en red incluyó 217 estudios aleatorizados con 20.969 participantes con dolor de espalda no específico de al menos 12 semanas de duración. La mayoría de los tipos de ejercicio resultaron más eficaces que el tratamiento mínimo; los resultados eran compatibles con efectos de moderados a clínicamente importantes para el Pilates, el método McKenzie y la rehabilitación funcional (para el dolor), y para los ejercicios de flexibilidad (para la función), con diferencias medias frente al tratamiento mínimo comprendidas entre −15 y −19 para el dolor y entre −10 y −12 para la limitación funcional, en escalas estandarizadas de 0-100.
Hay una frase, en las conclusiones de ese mismo trabajo, que vale tanto como los números: las personas con dolor de espalda crónico deberían ser animadas a hacer el ejercicio que les guste, para favorecer la adherencia. Es exactamente lo contrario de la obsesión por el movimiento perfecto.
Así pues, el lugar correcto de las posiciones de descarga es este: son la entrada, no el programa. Te quitan el dolor suficiente para poder moverte, y después el trabajo de verdad es el fortalecimiento del core y la estabilidad, la carga progresiva y la actividad que consigues mantener en el tiempo.
Si tienes una hernia o una protrusión
Es el caso en el que la descompresión espinal se propone con más frecuencia, y también aquel en el que hay que manejarla con más cuidado. La revisión Cochrane, como hemos dicho, no encuentra impacto de la tracción ni siquiera en las personas con ciática; y entre los 32 estudios incluidos, siete informaban de efectos adversos, entre ellos aumento del dolor, empeoramiento de los signos neurológicos y posterior intervención quirúrgica.
No es un motivo para quedarse quieto, sino para elegir el criterio correcto: la dirección en la que los síntomas suben hacia la espalda en lugar de bajar por la pierna. Si inclinarte hacia delante hace bajar el hormigueo a la pantorrilla, esa no es hoy tu dirección, por muy cómoda que sea esa posición. Sobre esto tienes más detalles en los artículos sobre protrusión discal y ejercicios y sobre cuando el dolor de espalda irradia a las piernas.
Precauciones
Evita del todo las posiciones de tracción y la inversión en caso de fracturas vertebrales recientes, osteoporosis grave, tumores espinales conocidos o sospechados, infecciones, inestabilidad vertebral documentada, embarazo, hipertensión no controlada y problemas oculares o cardíacos.
No fuerces nunca dentro del dolor. El criterio no es la sensación de estiramiento: es que los síntomas no aumenten y, sobre todo, que no se desplacen más lejos de la espalda.
Ve por etapas. Si decides probar las versiones en suspensión, empieza por la barra baja con los pies en el suelo, no por el dead hang completo.
No los uses como sustituto. El riesgo más concreto de estos ejercicios no es hacerte daño: es pasar meses buscando alivio pasivo y aplazando la parte que de verdad tiene pruebas detrás.
Tracción en consulta y descarga en casa
Conviene distinguirlas, aunque la conclusión las meta en el mismo saco. La tracción clínica usa máquinas con fuerzas controladas y medidas, y supervisión; la descarga casera usa el peso del cuerpo y es mucho más suave. La diferencia de intensidad es enorme; la diferencia de resultados demostrados, en cambio, es mínima, porque ninguna de las dos ha demostrado modificar la evolución del dolor de espalda.
Cambia, sin embargo, la relación coste-beneficio. Tumbarte con las piernas en el sofá no cuesta nada y prácticamente no tiene riesgos, así que si te da alivio, hazlo. Pagar un ciclo de sesiones de tracción mecánica esperando que lo resuelva es otra cosa, y sobre eso la literatura es clara.
Fisioterapia online: para qué sirve aquí de verdad
En un tema como este, un fisioterapeuta no sirve para enseñarte a tumbarte con las rodillas al pecho: eso ya lo sabes hacer. Sirve para tres cosas concretas.
La primera es descartar lo que hay que descartar y entender si tu dolor tiene un comportamiento mecánico o no. La segunda es encontrar tu dirección de movimiento, aquella en la que los síntomas se acercan a la espalda, que es una información individual y no se deduce de un artículo. La tercera es construir el programa de carga progresiva que viene después, con dosis que aumentan cuando deben aumentar.
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En síntesis
La descompresión espinal es una idea intuitiva que la investigación no ha confirmado: la tracción, que es su versión más potente, ha mostrado un impacto escaso o nulo sobre el dolor y la función, y cambiar su tipo o su dosis no cambia el resultado. Las posiciones de descarga que encuentras aquí siguen siendo buenas aliadas (no cuestan nada, dan alivio y te devuelven al movimiento), siempre que las llames por su nombre.
Lo que de verdad modifica la evolución es el ejercicio hecho con constancia, elegido también en función de lo que consigues mantener. Si tras unas semanas de autogestión la espalda sigue igual, o si los síntomas bajan por la pierna, el paso siguiente no es buscar una posición de descompresión espinal más eficaz: es hacerte valorar.
Fuentes
- Traction for low-back pain with or without sciatica, Cochrane Database of Systematic Reviews, 2013
- Non-pharmacological and non-surgical treatments for low back pain in adults: an overview of Cochrane reviews, Cochrane Database of Systematic Reviews, 2025
- Effectiveness of Mechanical Traction for Lumbar Radiculopathy: A Systematic Review and Meta-Analysis, Physical Therapy, 2021
- The effects of the addition of mechanical traction to physical therapy on low back pain? A systematic review with meta-analysis, Acta Orthopaedica et Traumatologica Turcica, 2023
- Some types of exercise are more effective than others in people with chronic low back pain: a network meta-analysis, Journal of Physiotherapy, 2021
- New in vivo measurements of pressures in the intervertebral disc in daily life, Spine, 1999
- Recommendations for inversion table therapy, Disability and Rehabilitation, 2023
- Red flags presented in current low back pain guidelines: a review, European Spine Journal, 2016
Última verificación de las fuentes: agosto 2026.
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